Por estos días cobró fuerza en Ecuador, una vez más, la denuncia sobre la existencia allí, en la década de los 80, de una unidad especializada destinada a “combatir la subversión”. Durante años, la Policía Nacional, en abierto contubernio con las autoridades gobernantes en ese periódo, negó la verosimilitud del clamor sobre el grupo especial, conocido como SIC-10.
En fecha reciente, tras la incautación de los archivos provinciales y nacionales de la Policía Judicial, ha sido posible comprobar la existencia de esta estructura clandestina, a todas luces otro engendro macabro de la CIA, experta en el diseño de órganos dedicados al combate de los movimientos sociales de izquierda en América Latina. De acuerdo con el fiscal general ecuatoriano, Galo Chiriboga Zambrano, entre los documentos se halló un listado del personal “original” asignado a este grupo policial.
A propósito, Fanal Cubano comparte con sus lectores una entrevista con el escritor colombiano Hernando Calvo Ospina publicada en el diario ecuatoriano El Telégrafo, donde se narra cómo el entonces joven de 24 años fue dado por "desaparecido". Aquellos días de dolor y tortura -casi le quiebran la columna vertebral para obligarlo a confesar un delito que no había cometido- las cuenta el colaborador de Le Monde Diplomatique en su más reciente libro titulado Calla y respira, editado en España bajo el sello El Viejo Topo.
