Venezuela tiene una mala salud de hierro. Lo que Dietrich considera el principio del fin no es ni siquiera el fin del principio: el sabotaje eléctrico nacional sólo fue una batalla de las muchas que la revolución bolivariana ha ganado.
El marxista académico Hans Dietrich ha diagnosticado la muerte del gobierno bolivariano porque, según él, ya no puede cumplir sus funciones elementales como la de asegurar los servicios básicos o reprimir a su principal opositor ilegal, Juan Guaidó, el autoproclamado presidente, “hijo natural pero reconocido” de Donald Trump.
