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lunes, 9 de abril de 2012

Fanal Cubano: Un año y parece que fue ayer (+ Infografía)

El primer post. Sábado 9 de abril de 2011.
Era sábado. Sobre las dos de la madrugada, después de mucho "pujar" y con los glúteos ardiendo de tantas horas dándole p'alante y p'atrás al engendro, asomó la cabecita. Tímido, como con pena, salió el primer destello de este Fanal que hoy 9 de abril cumple su primer año tratando de poner su granito de arena en la batalla de todos los días por llevar al mundo la verdad sobre Cuba y desde Cuba, sin desdeñar otras opciones: entretener, educar, explicar...
Como le he comentado a algunos amigos, más que una bitácora personal Fanal Cubano ha sido el "hijo" que siempre deseé, el periódico que me habría gustado editar sin los moldes y las ataduras que hoy, lamentablemente, lastran con su fardo de días de tal cosa y celebraciones de mas cual, a la prensa cubana revolucionaria.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Demos la batalla por un mundo de paz y concordia




















Cuando iniciamos este proyecto, el 9 de abril de 2011, nunca imaginamos que al cierre del año nuestro Fanal habría alumbrado ya a más de 42 mil almas buscando verdades de y desde Cuba. A la vuelta de ocho meses y medio la cifra aún nos sorprende y reconforta. Sirvan estas líneas para desear mucha salud y mejor suerte a los lectores habituales, aunque de manera muy especial al grupo de sus 23 seguidores, que esperamos siga creciendo, como crecerá en el próximo año la intensidad de la luz que irradia nuestra bella Isla. A todos, el deseo de un mundo de paz y concordia.

¡Feliz 2012!

domingo, 27 de noviembre de 2011

Guerra mediática contra Cuba o la fábula del Paño Maravilloso

Antonio Rodríguez Salvador (*)
No hay guerra mediática contra Cuba, opinan en ciertos círculos (viciosos, casi escribo). Bien, no entremos en polémica, solo concentrémonos en El Paño Maravilloso.
Por si el lector no recuerda ese cuento del infante don Juan Manuel, que siglos más tarde versionó Hans Christian Andersen, brevemente lo resumo. Cierta vez, unos malhechores le hacen creer al rey que pueden fabricar un traje que resultará invisible para quienes sean hijos de padres ladrones. El rey cae en la trampa y lo manda hacer: así sabrá quién, en su corte, no es hijo de padres honrados.
Mientras imaginariamente se lo entallan, los malhechores le van preguntando si le gustan los encajes de la pechera, las perlas de los puños, tal color de las mangas… Obviamente, el rey no veía nada (o solo veía sus calzoncillos y su barriga desnuda) y, sin embargo, a todo decía que sí.
Y lo mismo hace la masa de cortesanos: ¡Qué hermoso!, decía alguno; ¡bellísimo!, aplaudía otro: ya sabemos que en todas partes hay oportunistas y adulones: esa caterva de gente inclasificable en las escalas que miden la ética y el amor propio.
¿Y qué tiene que ver todo esto con Cuba?

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