Marcos Torres
Confucio decía: “Hay más de una manera de despellejar a un gato”. Lejos de la aparente crueldad que entraña la frase y sin ánimo de criticar la idiosincrasia de la China antigua donde vivió el célebre pensador, he llegado a la conclusión de que tiene razón en un sentido iluminador y diáfano.
Me explico.
La polémica actual en Cuba gira (evidentemente) sobre la existencia o no de un llamado “centro” político en la sociedad caribeña, basándose en si es posible o no una “tercera vía” alejada de posturas gubernamentales y a la vez de posturas contrarrevolucionarias clásicas, con un conjunto de rasgos que ponen de manifiesto la verdadera esencia de la porfía: la toma de posturas o el partidismo sobre la viabilidad del proyecto socialista en Cuba o la imposibilidad de realizarlo, a pesar de lo que algunos de los intelectuales que defienden una tercera vía puedan decir.
