Queridos hermanos:
Faltan ya pocos días para mi viaje a Cuba. Con este motivo deseo enviarles un saludo fraterno antes de encontrarnos personalmente. Voy a visitarlos para compartir la fe y la esperanza, para que nos fortalezcamos mutuamente en el seguimiento de Jesús. Me hace mucho bien y me ayuda mucho pensar en su fidelidad al Señor. En el ánimo con que afrontan las dificultades de cada día, en el amor con que se ayudan y sostienen en el camino de la vida. Gracias por ese testimonio tan valioso.
