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| El acuerdo de ayer en La Habana para la Paz en Colombia es la mejor muestra de que está bien lejos el llamado y añorado por algunos “fin del ciclo progresista”. |
La reunión en tierras cubanas entre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y el comandante Timoleón Jiménez, jefe de las FARC es la mejor prueba de que “el cambio de época”, como lo llama Rafael Correa, no se ha agotado y continúa vivo en América Latina y el Caribe (ALC) pues el impulso que han dado al proceso de paz consolida el rumbo nuestroamericano.
Igualmente lo es la iniciativa del propio presidente ecuatoriano y de su par uruguayo Tabaré Vázquez, de reunir a sus homólogos Santos y Maduro y acordar medidas que conduzcan a la solución del conflicto en la frontera colombo-venezolana. Correa y Vázquez, actúan como presidentes pro témpore de la CELAC y la UNASUR respectivamente, organismos que ni siquiera existían antes del giro iniciado en la región con la llegada de Hugo Chávez (1999) y, posteriormente, otros líderes, al gobierno de sus países, en la cresta de la gran ola de luchas populares contra el neoliberalismo.
