A principios del siglo XX, la Humanidad asistió a una de las mayores y más arriesgadas epopeyas de toda su Historia: La conquista de los Polos. En aquel tiempo de aventureros, románticos y audaces personajes sobresalieron nombres hoy ya legendarios como Roald Amundsen, Ernest Shackleton, Fridtjof Nansen, y por supuesto, el gran capitán Robert F. Scott.
En su carrera a contrarreloj para alcanzar antes que nadie al Polo Sur, el británico tuvo que sufrir la enorme decepción de encontrar a su llegada la bandera Noruega que significó su derrota frente a Amundsen.
Exhaustos y desmoralizados Scott junto con sus acompañantes Bowers y Wilson comenzaron un duro viaje de vuelta que no pudieron completar hasta el SS Terra Nova, el barco de la expedición. La esquiva fortuna les abandonó en aquellos desiertos blancos de hielo y jamás pudieron regresar.
