El equilibrio de poder en el Pacífico cambia con rapidez. Si las pequeñas islas del sur miraban hasta ahora hacia la costa occidental de Estados Unidos como paradigma, ahora sus referencias son otras: Australia, Nueva Zelanda... China. Eso explica que Samoa haya decidido mover la línea imaginaria que marca el cambio de fecha en el calendario. Un salto al futuro que no da sola: le acompaña Tokelau, un pequeño territorio neozelandés compuesto por tres atolones cuyas oficinas administrativas se ubican en Samoa.
La pequeña ínsula era de los últimos territorios en despedir el día. Eso le colocaba a 5 horas de diferencia con respecto a Washington y Nueva York, 10 con Londres, 11 de Madrid, 18 de Pekín y 21 de Sidney, lo que les significaba obstáculos para el comercio y las operaciones en las principales bolsas.
