| Juan Carlos Ventura encontró en Cienfuegos su segunda familia. / Foto: Efraín Cedeño |
Dagmara Barbieri López
Juan Carlos Ventura llegó a Cienfuegos hace unos siete años, junto a más de trescientos hondureños a desarrollar aquí su vocación médica, ensalzada con dotes humanistas, solo permisible en esta isla caribeña, faro de hidalguía y solidaridad.
Esta vez eran estudiantes del programa de formación de médicos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), y tenían la particularidad de albergarse en hogares cubanos, a diferencia de quienes lo han hecho en las Escuelas Latinoamericanas de Medicina (ELAM). Tocó a María Justina y Eloisa, vecinas de Pueblo Griffo suplantar el amor de la familia de Juan Carlos, allá en el pobladito de Santa Elena, departamento de La Paz.
