El nuevo diseño de los aviones no tripulados estadounidenses despierta inquietudes entre los defensores de derechos humanos. Estas naves de tamaño diminuto serían capaces no sólo de matar sino de espiar a sus víctimas.
Los artefactos han sido diseñados para emular los movimientos de insectos y aves rapaces. Algunos de ellos ya fueron presentados en el país y podrían convertirse en la siguiente generación de este tipo de armamento. El Pentágono ha solicitado al Congreso unos 5 mil millones de dólares para desarrollar una flotilla.
El pasado mes de febrero la compañía estadounidense AeroVironment presentó un nanovehículo aéreo denominado 'nanocolibrí'. Gracias a una precisa imitación biológica, el nuevo 'agente de inteligencia de nueva generación' tiene la misma apariencia y coloración que un colibrí vivo, y emula sus mismos movimientos, tanto en tierra firme como en vuelo.
