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“La literatura y el arte en general encaminan, rompen fronteras”, señaló Mirta durante la presentación del poemario La verdad me nombra, de Antonio Guerrero. / Foto: Igorra |
Dime, ¿sabes tú que pasará mañana? / Será algo bueno o malo; así se suelen diferenciar las transitoriedades. / ¿Acaso alguien lo sabe? / Creo que no. / Sin embargo, hallé una respuesta: estoy seguro será algo muy interesante. Antonio GuerreroRoberto Alfonso Lara Un semblante triste perfilaba las nubes, matizadas por un tímido gris que, a ratos, dejaba escapar el claro tono de algún otro color. En una de esas fugas, cuando el sol disfrutaba un instante de plenitud, la vimos llegar, arrastrando los pasos, y con la paciencia propia que indica su blanquecino pelo.
“Yo siempre traigo la lluvia, cada vez que vengo llueve”, nos comenta hacia el final del encuentro sostenido en el patio de este semanario (
CINCO de Septiembre) con periodistas e invitados. Sin embargo, la advertencia hecha cruzaba entonces la sinrazón, pues tras poco más de una hora de charla, huyeron los nublados, y el día fue otro.
Así se nos presentó Mirta, la madre de Antonio Guerrero Rodríguez, hombre que cumple en Estados Unidos una condena de 21 años y 10 meses de privación de libertad por enfrentar el terrorismo financiado y ejecutado contra Cuba desde territorio norteamericano. Al descubrir esa realidad uno logra comprender por qué habla con tanto pesar.