Julio Martínez Molina
Intermitentes, cíclicos, campañistas, asistemáticos cual solemos ser, ya no se habla tanto cuanto sería necesario en los medios sobre los “valores”; o, mejor dicho, las virtudes. Justo cuando más precisa de ellos la nación cubana para proseguir su proyecto de futuro y no dejar, nunca, preterido el fortísimo componente de moral, ética, civismo, dignidad, sencillez e hidalguía acompañante de todo el arco histórico de nuestro proceso de liberación nacional, cuyo corolario identificaríamos en la summa del pensamiento martiano-fidelista. Supone oxígeno e inyección fortificante a la conciencia que nuestra Educación continúe preocupándose -como lo hace-, por mantener enhiesta la enseñanza u observación de tales méritos humanos a través de diferentes asignaturas.
