Es segunda vez en el día que escucho la misma propuesta. Hay testigos de que a primera hora de la mañana de este lunes un buen amigo italiano, aplatanado al trópico, me espetó tal vaticinio, contra mi clásico remake de un España-Alemania que reviviría la final de hace cuatro años en Viena.
Geovanni, que así se nombra el amigo, apegado a sus raíces, apuesta por esta Italia que ayer domingo deslumbró por su juego exacto y apenas sin errores frente a la letal Inglaterra. No le di crédito, escuché sus argumentos, pero yo seguí aferrado a los míos, que apuestan al favoritismo de los dos cabezones entre los cuatro grandes de esta Euro 2012.
Pero sucede que ahora, cayendo ya la tarde, leo que el técnico italiano Roberto Mancini, un avezado hombre del fútbol en cuyas manos están las riendas del inglés Manchester City, piensa igual: no cree que existan los favoritos
