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| Las pláticas entre los líderes de Rusia, Alemania, Francia y Ucrania concluyeron con un acuerdo de crear una zona desmilitarizada y el inicio de un diálogo de paz. |
La inteligencia y prudencia de Vladimir Putin y de la diplomacia rusa, y la exitosa contraofensiva militar de las repúblicas populares de Donietsk y Lugansk, han sido las que finalmente empujaron a viajar a Moscú a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, Françoise Hollande. Cinco horas con el presidente ruso condujeron a la reanudación del fenecido proceso de paz de Minsk, capital de Bielorrusia.
Por su parte, el multimillonario Poroshenko, cabeza visible de la junta fascistoide de Ucrania, quien ordenó romper la tregua en septiembre pasado y lanzar una brutal ofensiva "antiterrorista" contra el sureste del país, se ha visto obligado a asistir a Minsk, no porque quiera la paz, sino en un intento de preservar en las pláticas lo que ha perdido en el campo de batalla.

















