| Foto: Juan Carlos Dorado |
Lo sucedido en la ONU fue reconvención planetaria a la cobardía del gigante ensañado con el heroico pueblo del Tercer Mundo de pasado colonial y neocolonial, y lucha eterna, cuyas aspiraciones de soberanía se han visto entorpecidas desde su mismo surgimiento (o “descubrimiento”) como nación.
Un planeta en masa castigó la brutalidad salvaje de la gran potencia hegemónica que le puso un pañuelo en la boca a los intentos de despegue económico de Cuba desde los inicios de la Revolución.
