Julio Martínez Molina
“Allá eso es lo último” devino frase común entre las personas dedicadas a traer mercadería textil desde el extranjero, para revenderla aquí. Actividad solo posible de mantener dadas las falencias o lagunas de la comercialización nacional, la limitada opción de vestuario presente en las tiendas recaudadoras de divisas y la alta carga impositiva de los artículos expendidos en estos establecimientos. En realidad lo promocionado por los “viajantes de la moda”, ni es lo último, ni lo mejor, ni nada parecido. Al revés. Son tan solo cosillas tomadas a precio de remate en el exterior, productos de tercera; en muchos casos pasados de moda -o a punto de hacerlo. Adquiridos al por mayor en “pulgueros”, o en el área de rebajas de las grandes tiendas.
A esa frase, tan escuchada hoy día, debe dársele el mismo crédito que a esa otra no menos socorrida muletilla: “lo dijeron en internet”.
