Las investigaciones en torno al ataque contra el consulado estadounidense en Bengasi, Libia, que ocasionó la muerte al embajador en Trípoli y otros tres funcionarios, sacó a la luz un brazo secreto armado de la CIA.
La fuerza de seguridad de la agencia de espionaje había sido creada tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington y constituían hasta ahora un arsenal defensivo casi desconocido.
Dos de los estadounidenses que murieron en Bengasi eran miembros de este Grupo de Respuesta Global (GRS, por sus siglas en inglés), organización para la cual han sido reclutados centenares de exmiembros de las Fuerzas Especiales o Boinas Verdes como guardaespaldas armados de los espías.
