Sobre el tema, el general (r) Fabián Escalante, exjefe de la Inteligencia cubana, conversó con Russia Today
Como muchos en Cuba, Fabián Escalante recuerda lo que hacía cuando se enteró de que el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, había sido abatido por disparos en un atentado en Dallas, Texas. Por entonces Escalante trataba de impedir que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) derrocara al gobierno cubano con la ayuda de exiliados anticastristas.
Años más tarde, ascendido a la máxima jefatura del Departamento de Seguridad del Estado, estuvo en condiciones de sacar como conclusión sobre la posibilidad de que esos mismos exiliados pudieran haber tomado parte en el complot que culminó en el asesinato del joven presidente aquel fatídico 22 de noviembre de 1963.
