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| Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN. |
El repugnante estilo bravucón de Anders Fogh Rasmussen, recuerda a Pedro Navaja, imagen lapidaria del matón de esquina, mafioso de bajo costo y abusador. Hubiera sido magnifico ver al belicoso Secretario General de la OTAN desembarcar en Iwo Jima o Normandía, enfrentar al general Giap o vérselas con los milicianos de Fidel Castro en bahía de Cochinos.
En los toscos parlamentos de Rasmussen plagados de amenazas y advertencias contra Gaddafi, que no ha podido cumplir a pesar de contar con un potencial de fuego que en 1945 le hubiera permitido tomar Berlín, no hay una sola expresión de compasión ni una excusa hacía los cientos de víctimas inocentes que mueren bajo los bombardeos a zonas pobladas de Trípoli y otras ciudades libias, realizados la mayor parte de las veces al amparo de la noche cuando las familias duermen.
