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| Israel Rojas, líder de Buena Fe. /Foto: Gabriel Dávalos |
Si uno se asomaba este domingo por entre la balaustrada de la casona de 17 y D podía, además de oír, ver. Era un palco de “llega y pon” en plena acera en el que algunos se quedaron buen rato con la nariz entrometida y la frente apoyada sobre la piedra limítrofe; mirando, reconociendo, apropiándose del momento menos glamoroso de una banda: cuando ensayar un tema se puede volver una letanía.
La música inundaba el barrio, y ya desde la calle 15 se podían reconocer las melodías de Buena Fe y la voz gentil de Israel Rojas, el líder de esta agrupación; un joven que parece dispuesto a discursar sobre Cuba todo el tiempo.
Maldita culpa. Llego y están precisamente escarbando en la culpa. Suenan el piano y la batería. Se oye a Israel: “Si corre el llanto // si no resulta, // lo que me jode,// lo que me insulta //…que la culpa //la maldita culpa //no la tiene nadie.” Y uno llena de culpables metafóricos, probables, innombrables, ese estribillo. Oírlo ahí, de primera mano, enardece.

