El Gran Maestro Leinier Domínguez derrotó con piezas blancas al búlgaro Veselin Topalov (ELO 2 793 puntos), en la última ronda del Grand Prix, desarrollado en Salónica, Grecia, y ganó el evento con 8 unidades de 11 posibles, resultado considerado por muchos como el acontecimiento ajedrecístico en Cuba después del paso por los tableros de la Isla y el mundo de otro genio como José Raúl Capablanca.
El duelo contra Topalov fue otro “rompecorazones”, donde el cubano mostró una técnica exquisita para concretar el triunfo, en un final de torres, donde tenía un peón de ventaja.
