Un inning le bastó al principal equipo de Cuba para vencer a Taipei de China diez carreras por cinco y hacerse de la medalla de oro en la Copa Mundial de Retadores (World Baseball Challenge), que tuvo lugar en Prince George, Canadá.
Una furiosa ofensiva en la quinta entrada y excelente relevo del zurdo cienfueguero Norberto González resultaron suficientes aderezos para asegurar el título, no sin antes pasar de nuevo el susto mientras volvía a flotar en el aire la incertidumbre de la maldición china, cuyo equipo de Taipei había derrotado antes cinco veces en seis oportunidades a selecciones cubanas de primera línea, que sí, que la de Rótterdam lo era sin duda alguna aunque ahora se hablen por ahí sus boberías.
