Profundo ha de ser el hoyo o muy cerca el desmadre hacia la sima -ambas verdades de Perogrullo-, cuando el presidente Barack Obama ha decidido interrumpir sus vacaciones navideñas en Hawaii y regresar a Washington para atender el problema del abismo fiscal.
En un intento por subrayar ante la opinión pública el interés de la Casa Blanca de resolver el peliagudo asunto, la Oficina Oval emitió
Un escueto comunicado en el cual confirma que el mandatario demócrata se despidió de sus familiares en Honolulu para retomar las discusiones sobre la eventual irregularidad financiera, que golpearía a la sociedad estadounidense a partir de enero.
