El Orinoco está fuera de su cauce, como río gigante de América, acompañando al bravo Bolívar en tiempos de conquistas y de triunfos. Las aguas del caudaloso venezolano cubren sabanas, bosques y montañas junto al arrecho Comandante del ALBA, que anda por tierras cubanas para pronto volver con su carga de presidente digno.
Este inicio de julio el Mundo recibió tristes noticias en voz del propio líder continental, pero alentadoras a la vez porque los malos momentos quedarían como himnos eternos para las glorias de los pueblos.
Aquí vine por unas horas, ha reiterado, pero los ojos de águila de Fidel me prolongaron por unos días la ausencia en Miraflores, el Palacio de Gobierno que se abre a su retorno.
