![]() |
| Stav Shaffir, líder de los indignados israelíes, posa ante las carpas en el bulevar Rothschild. |
Una semana después, a mediados de julio, ella y diez personas más decidieron unirse y salir a la calle para protestar por un problema silenciado por las clases privilegiadas, pero en boca de muchos israelíes: los desorbitados precios de la vivienda y la falta de perspectivas de futuro en una sociedad con una brecha creciente entre ricos y pobres a pesar de albergar una economía saneada que crece a un ritmo del 6 % anual. "Trabajaba como periodista a tiempo completo en una revista, me pagaba un máster a plazos, pero no podía pagar un alquiler aunque compartiera piso con varias personas", añade.
