| Obama, Mas Santos y el Coco Fariñas. |
Quién no ha escuchado o incluso echado mano a la socorrida frase. Según el fabulario popular el potrero de marras, playazo al fin, era un sitio donde el caos y el desorden campeaban por sus respetos. Las gallinas no tenían nida fija; las vacas daban leche cuando les venía en ganas; los cerdos nunca estaban a la mano cuando más falta hacía un asado -como ahora, por ejemplo-; a los caballos no había humano que les tirara un lazo... mucho menos lograra engancharlos a un carretón. En términos coloquiales hablar del potrero de Don Pío es hallarse a las puertas de un lugar donde nadie mantiene respeto alguno por las normas.
La imagen del sitio paradigma del relajo me vino a la mente leyendo la reseña de una nota publicada por la "multipremiada" cibermercenaria Yoani Sánchez sobre un encuentro con lo más granado y selecto de los autotitulados opositores, reunión que la recordista Guinness de horas vuelos dentro de la agencia Disentur ha tenido a bien llamar Espacio Abierto.
