La oficina del inspector general de la CIA destruyó ―según afirma, de manera "involuntaria"― la única copia de un informe secreto de 6.700 páginas sobre torturas. La historia parece bastante extraña: en principio los oficiales eliminaron el ejemplar que habían subido a un ordenador y recientemente destruyeron también "por accidente" su única copia en un disco que describía el uso mejorado de las 'técnicas de interrogatorio' que emplea la institución.
