Emir Sader
Excelentísimos cadáveres, la notable película del recién fallecido director italiano Francesco Rosi, ubicada en Sicilia, ya apuntaba hacia la manipulación de cadáveres en circunstancias políticas. Si investigamos la historia de América latina, nos encontramos muchas veces con esa macabra mezcla de muertos y política.
La misma victoria electoral de Salvador Allende, en 1970 en Chile, fue puesta en riesgo por la aparición, muerto, del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, en un intento desesperado de los golpistas de impedir la toma de posesión del presidente socialista. Aún más reciente, el triunfo aparentemente tranquilo de Dilma Rousseff en Brasil, en primera vuelta, fue bloqueado por un sospechoso incidente de avión, en el que murió un candidato opositor. Así se promovió a candidata a una política que logró barajar de nuevo las cartas y colocar en riesgo la continuidad del PT en el gobierno de Brasil.
Argentina es el nuevo escenario de esos “excelentísimos cadáveres”. Todo muy sospechoso, como conviene a la manipulación política de circunstancias como ésas.
