Jorge Gómez Barata
PARA FUNCIONAR DEL modo como hasta ahora lo había hecho, al sistema político cubano le bastaba con una prensa como la existente; al cambiar necesita otra. El verdadero significado de
la publicación en el diario Granma de un artículo sobre el tema ha sido reflotar un asunto que seguramente será protagonista en la próxima Conferencia del Partido.
La prensa en Cuba no es un ente autónomo que cambia o se estanca por sí sola. Como en todas partes forma parte del sistema político, integra la estructura del poder, es uno de los mecanismos para la dirección de la sociedad que además, cumple funciones educativas y promueve los valores de la ideología dominante. Lo diferente es el modo excesivamente explicito y obvio como lo hace.
La producción, circulación y lectura de periódicos y revistas, la audición de programas de radio y televisión y la formación de opiniones y convicciones a partir de las noticias y análisis de la prensa, es el más masivo, extendido y significativo de todos los fenómenos culturales de las sociedades modernas.