| La ciberpacotillera number one de la SINA, como buena anexionista, casi se emocionó hasta las lágrimas cuando le obsequiaron la bandera de las barras y las estrellas. |
La reforma migratoria cubana ha liquidado por sí misma toda esa algarabía mediática que existía alrededor de la llamada “nueva disidencia” que a base de blogs, twitter, facebook, correos electrónicos, memorias flash y entrevistas en la radio y la televisión de Miami supuestamente iba a acabar con la revolución cubana. O a “cambiar el régimen”, que es como ellos le llaman usando el lenguaje de quienes les dirigen.
En una entrevista realizada por Manuel Alberto Ramy a Jesús Arboleya, publicada en Progreso Semanal el pasado 21 de octubre, el conocido analista cubano hace una observación con la que en sentido general estoy de acuerdo y me gustaría compartir con los lectores: “En mi opinión, el problema fundamental del lobby cubanoamericano, y de la política hacia Cuba en general, radica en su desgaste y la inviabilidad de sus propósitos, tanto en las actuales condiciones como de cara al futuro. En el caso específico de la comunidad cubanoamericana ello se manifiesta en la incapacidad para reproducir la base social de la contrarrevolución, como ocurría en el pasado”.