No hay peor juez que la conciencia propia, a menos que usted sea un hijo de cualquiera, menos de su madre, y carezca de ese rasgo que nos distingue, en el reino animal, como seres racionales.
Comienzo por ahí para tratar de encontrar una explicación al disparo en flecha ascendente del número de suicidios entre soldados estadounidenses: 154 en lo que va de año, uno por día, ritmo que representa casi 50 por ciento más muertes de las que han ocurrido en operaciones de combate en Afganistán durante 2012.
Según medios de prensa, esta cifra supera todos los pronósticos del Pentágono y abre un inmenso abanico de interrogantes acerca de las causas de este comportamiento.
Vuelvo al párrafo del comienzo. El ser humano, concebido de un acto de amor, es por esencia contrario al acto de infligir muertes.
Sin embargo, estudios realizados indican que quienes quedan expuestos a combates cuentan en su contra con factores determinantes en los suicidios.
