Juana Carrasco Martín
Si Carlos Puebla no hubiera cantado en los años 60 “La OEA es cosa de risa”, ahora mismo estaría escribiendo “Caballero de la OEA/Qué pasó con la reunión...”.
En Washington se acaba de producir el segundo acto de un teatro bufo, donde el productor ha sido el magro de Luis Almagro y el director no tuvo que moverse de Washington, porque allí mismo tiene instalado lo que el canciller Raúl Roa calificó en su tiempo como el Ministerio de Colonias de Estados Unidos. Y que el presidente legítimo y constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo este lunes que ha pasado a convertirse en un verdadero tribunal de inquisición antivenezolano y antibolivariano.
Si Cuba fue la pretendida víctima en 1962, ahora los cañones se enfilan contra Venezuela, a la que acusan de golpe de Estado contra una Asamblea Nacional en desacato, canija por la acción de una derecha intolerante que desvergonzadamente pide intervención en su país.
