Los meteorólogos lo llaman La Nada y su aparición es nada esperanzadora. Como su nombre sugiere, se trata de un estado intermedio en el oceano Pacífico durante el cual no se evidencian en esa vasta extensión de mar las influencias de procesos bien conocidos como El Niño o La Niña, responsables ambos de situaciones climáticas extremas al estilo de inundaciones y sequías.
Pero si bien uno u otro implican consecuencias muchas veces catastróficas, son predecibles por la abundante cantidad de variables a la mano para establecer pronósticos fiables. La Nada, en cambio, es la ausencia de información climatológica relevante; así, presenta una gran desorientación en lo que se refiere a lo que puede ocurrir a partir de ella.
Imágenes satelitales como la mostrada en este post indican las variaciones del nivel del océano en el Pacífico.
