Por obvio que parezca el titular no deja de ser una premonición motivo de grande preocupación en este mundo que ya agotó década y media del siglo XXI, y que solo en las dos últimas centurias puso al límite del agotamiento los recursos naturales que a la Madre Natura, a la Tierra, le costó millones de años crear.
Son escasas las oportunidades de sobrevivir si no actuamos, alerta por enésima vez el filósofo estadounidense. Pero nadie parece hacerle caso a él, ni a ninguno de los otros que ha dedicado tiempo a advertir sobre este problema, que no deja otra alternativa que elegir entre vivir o morir, entre asegurar un rayo tenue de esperanza o resignarse al holocausto ambiental.
