Julio Martínez Molina
Muchas de las calles norteamericanas están llenas de casas con banderas en el pórtico. El pendón nacional aparece sin falta en las obras audiovisuales. La historia patria, más allá de las notables distorsiones incorporadas, es motivo argumental recurrente de disímiles series, documentales y filmes de ficción; así como de innumerables libros.
En Cuba, salvo en instituciones estatales, resulta muy raro apreciar la enseña de la estrella solitaria en el portal de una vivienda; no sea en conmemoraciones especiales. El tema histórico, excepciones a un lado, sigue siendo poco tratado, soslayado o simple y llanamente mal contado en obras de ficción pertenecientes a cualquiera de las dos pantallas. Los intentos, las buenas intenciones existieron, existen; pero una extraña ecuación creativa (no solo relacionada con presupuesto) las hace naufragar en lo artístico.
