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| La candidata demócrata, Hillary Clinton, abraza a su esposo Bill Clinton en un acto de campaña este domingo en Iowa. /Foto: Reuters |
Al cubrir el proceso electoral estadounidense durante más de 20 años, hemos tenido que reportar sobre fraudes masivos, maniobras para suprimir el voto de ciertos sectores, el hecho de que aquí no todo voto es contado, la corrupción del proceso por miles de millones de dólares provenientes de lugares oscuros y el uso ultrasofisticado y siempre tramposo de la propaganda, entre otras cosas, pero a la vez también hemos contado sobre insurgencias electorales, movimientos espontáneos que asustaron a las cúpulas, momentos breves en los que irrumpió una expresión solidaria y noble, rompiendo el cinismo tan integral a este sistema que se proclama modelo para el mundo.
