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miércoles, 11 de marzo de 2015

Hermosa historia de una foto conmovedora

La foto del abrazo de Chávez y la anciana
Carmela Ramírez, es para el amigo Arcadio
Rafael Milián, Cayito, la mejor imagen que
ha atrapado con su lente.
Héctor R. Castillo Toledo                     

Allá por aquel paraíso en la tierra que es Isla Margarita, en Venezuela, hasta los pelícanos zambullidores conocen a Cayito. Sí, búsquelo por el mote, porque si se le ocurre preguntar por Arcadio Rafael Milián, tendrá suerte grande sólo si tropieza con alguien del gremio periodístico. Pero por su apodo, ya les digo, hasta los gatos saben de este buen amigo que anda y desanda su tierra cámara en ristre.
Coincidimos en el chat el sábado último, y como suele suceder cada vez que nos tropezamos en esos mares virtuales de la Internet, vienen a colación los recuerdos de su visita a Cuba, a Cienfuegos, y de los amigos que con naturalidad hizo por estas tierras del centro sur de la Isla. También las historias del bravo pueblo venezolano, de sus gentes, y en especial del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, de quien este 5 de marzo se cumplieron dos años de su partida a la eternidad.

Por esas coincidencias de la vida, y aunque le duele infinitamente que así fuera, me comenta mitad dolor, mitad admiración a propósito de mi recordatorio de su reciente onomástico: “¿Te fijaste en el detalle de que él murió el mismo dia de mi cumpleaños? Ah y ambos zurdos. La intensidad como vivio y dirigió el país tuvo sus consecuencias”. Noto nostalgia en la observación del amigo allá al otro extremo del Caribe.
Y el diálogo fluye hacia el recuerdo del hombre que puso a Venezuela en el mapa geopolítico mundial, elevada al grado de nación próspera, epicentro de cambios, vórtice de una revolución social que benefició a millones de sus compatriotas a quienes salvó de la otredad. Esa misma Venezuela ahora mismo amenazada por el mayor imperio del planeta, que aspira a hacerse con las reservas petroleras de la nación sudamericana.
En un momento me confiesa: “Soy afortunado Héctor, porque una foto que le hice a Chávez donde está con un sombrero abrazando a una viejita está en el Cuartel de la Montaña. Fue portada en Le Monde Diplomatique”.
- ¿La conservas?, pregunto con ingenuidad. Y a seguidas la increíble historia de esta hermosa imagen.
“Creo tenerla en el escritorio del PC de la Gobernación. Debo revisar bien que a lo mejor la tengo en pendrive. Pasa Héctor, que cuando el Carmonazo un grupo de militares tomó la Gobernación y borraron los archivos fotográficos. Afortunamente el CD con la foto original me la pidieron de Miraflores y el gobernador para la época, Alexis Navarro, se la mandó a Prensa de Palacio. Sólo me quedó una reproducción. Busco y el lunes te la envío. Por cierto, ayer (se refiere al viernes 6) inauguramos aquí una expo dedicada a Chávez. El gobernador Mata Figueroa la seleccionó para ponerla en la entrada del teatro Omar Carreño, donde se abrió la muestra. Hicieron una gigantografía y quedó espectacular. La viejita de la foto con Chávez va a cumplir cien años”.
Después de gastarle un chiste que no viene a cuento, y entre otras compararlo con Ismael Francisco, fotógrafo de Cubadebate y uno de sus grandes amigos, vuelve a la historia del que, ya no tengo duda alguna, atesora como más valioso de los instantes atrapados por su lente.
“Imagínate a donde llegaba la humanidad de Chávez, que él personalmente mandó a llamar a la viejita para entregarle el libro de Le Monde Diplomatique donde ellos aparecían en portada. Era muy detallista, tenía una memoria de elefante, porque veía un rostro y a los años siguientes se acordaba, hasta del nombre de la persona”.
- A muchos nos consta que es así hermano. Ya te lo decía antes, Chávez fue un fuera de serie sólo comparable con nuestro Fidel. Un ser irrepetible de nuestra gran historia latinoamericana.
Y entonces echa Cayito la mente a volar:
“Tuve la dicha de cubrir todas las giras que hizo a Margarita, desde su primera campaña electoral hasta su última visita a la isla. En una de ellas tomé esa instantánea (...) Su fotógrafo personal, Francisco Solórzano, Frasso, fue el padrino de mi matrimonio hace cuarenta años.
Entre mil anécdotas y recordatorios de su estancia en Cienfuegos, donde disfrutó de un juego de béisbol de aquellos increíbles Elefantes de hace un lustro, se nos van los minutos como agua entre los dedos.
“Yo estuve de vacaciones hasta el 26 de febrero. Viajé por varios estados del país y Colombia, pero estaba loco por reincorporarme al trabajo. A diferencia de otras profesiones, la nuestra no nos suelta ni en el asueto, por el contrario, nos amarra más”.
Entonces le recuerdo la sentencia garciamarquiana sobre el periodismo, con la cual cerramos par de horas de diálogo ameno no sin antes prometer que pronto volverá por Cuba a visitar a sus amigos de la patria de Martí y de Fidel”.
Pasó el fin de semana y el lunes a primera hora encontraba de vuelta el prometido e-mail:
“Apreciado amigo y colega, le  envié a su correo la foto del Comandante Chávez abrazando a la viejita en Margarita. Ah, la señora se llama Carmela Ramírez”.
Abro el adjunto y el corazón salta a trancos en el pecho. Admiro la foto y comprendo la razón de por qué el reportero a quien por su mote conocen hasta los pelícanos zambullidores en Isla Margarita dice sentirse un hombre afortunado.

2 comentarios:

  1. Gracias colega Héctor por hermoso trabajo. Ud. me ha hecho retroceder en el tiempo de cuando logré captar, todo ello gracias al Comandante Chávez y a la vieja Carmela
    un detalle que no le quise comentar por considerar no tan trascendente como la propia foto y que la misma me valió la obtención del Premio Regional de Periodismo acá en la isla de Margarita. gracias de nuevo caro amigo Héctor por la deferencia hacia este su incondicional amigo.

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  2. maravilloso, Hector...

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