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jueves, 5 de marzo de 2015

Un hombre ha pasado por la Tierra...

Andrés García Suárez

"Un hombre ha pasado por la Tierra y ha dejado su corazón ardiendo entre los hombres. Tú eres la imagen de los siglos que vienen. Y esa es la voz del Sembrador".
Así con estos versos del chileno Vicente Huidobro recordamos este 5 de marzo a Hugo Chávez Frías en el segundo aniversario de su partida física.
Si los vientos de la muerte pudieron arrancárnoslo de la vida, la fuerza de las ideas y acciones del gigante Chávez se convierten en los vientos emancipatorios que recorren nuestra geografía americana.

Esas tempestades de vida nueva que comenzaron en la Cuba de Fidel y Raúl, de Almeida, Camilo y Che y todos nuestros héroes fundadores, se amplificaron en aquel niño de Sabaneta que se irguió en el nuevo Bolívar, como Fidel se irguió en el nuevo Martí, y se multiplicó en el Daniel Ortega de la nueva Nicaragua, en el presidente indígena Evo Morales, en el presidente economista Rafael Correa, en el viejo guerrillero Mujica, o en las mujeres presidentes Cristina Fernández y Dilma Rousseff y tantos más.
Mesías lo llamó el presidente iraní, y lo cierto es que Chávez ha fundado junto a sus homólogos de la renovada izquierda continental, una espiritualidad nueva para la política de los países de la América y del mundo y para el socialismo del siglo XXI.
Chávez practicó y estimuló una nueva ética, una manera extraordinaria de hacer política. Es evidente que para colocarse prodigiosamente del lado de los eternos humillados y explotados de la Tierra.
"La nueva izquierda" o "los nuevos socialistas" como los llama el mismo Hugo, expresan una genialidad y sensibilidad muy auténtica, muy distante de las petulancias de los politiqueros, o de aquellos que condenaron a muerte al socialismo original. Ahora los todopoderosos multimillonarios que de verdad gobiernan a Estados Unidos, que antes tenían que vérselas sólo con "el peligroso loco del sur", como recordaba Chávez que catalogaban despectivamente al Libertador Simón Bolívar, tiene ahora que lidiar con quienes han convertido la región en un gran manicomio contra el que ya no valen las camisas de fuerza con que nos maniataban antes. Antes de Fidel y Chávez.
Éste se nos fue "bañado de pueblo". Se nos fue con su cuerpo y así ungido resucita y avanza, perdura, se multiplica. Queda eterno, en flor, único, con sus ideas de gigante americano. Con su pensamiento que no solamente está en libros y bibliotecas, ni en miles de discursos que son legado político e ideológico.
Su pensamiento está materializado en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); en el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas; en la UNASUR, la Unión de Naciones del Sur; en el MERCOSUR; en CARICOM; en PetroCaribe.
Por eso no está muerto sino inmensamente humano y corporizado en perspectivas seguras para los humildes. Por eso nosotros, latinoamericanos todos, hemos decretado la prohibición de dejar morir a Chávez: su pensamiento, su concreción material.
Los cienfuegueros lo tenemos en el alma hasta el fin de los tiempos. Aquí lo recibimos dos veces, el 14 de octubre y el 21 de diciembre de 2007, para inaugurar la Refinería de Petróleo Camilo Cienfuegos y el emplazamiento de cien petrocasas después de haber asistido aquí también a la IV Cumbre Presidencial de PetroCaribe.
Aquí recibimos emocionados a aquel niño al que le prohibieron entrar en su escuela porque no tenía zapatos y se convirtió en el hombre que enseñó a andar a su país con botas de siete leguas; al hombre que en vez de regalar peces a los pobres los enseña a pescar; a quien nos llamó "Milfuegos" siéndolo él; a quien nos dejó su alma para que permaneciera junto a la nuestra.
Por eso lo recordamos tanto y con tanto cariño y no lo dejamos irse. Tampoco lo dejarán irse en su país, ni en los países donde plantó su idea y su obra. ¡Chávez está demasiado vivo en la conciencia de nuestros pueblos como para que éstos decidan dejarse uncir nuevamente al yugo de sus explotadores!
¡Y ésta es la eternidad de Hugo Chávez Frías!

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