David Brooks y J. Jaime Hdez*
Tras el fin del espectáculo en las Convenciones Demócrata y Republicana, con fuegos artificiales y globos multicolores (ya se sabe que no hay Convención sin globos), los ciudadanos dentro y fuera de Estados Unidos hemos podido constatar los universos paralelos que siguen dividiendo a quienes se identifican con los elefantes y los asnos.
De un lado, tenemos el universo de los elefantes que, por un capricho de la historia, ha secuestrado Donald Trump, un magnate del sector inmobiliario que se ha reciclado como un aficionado (muy peligroso por cierto) de la política.
