Algunas informaciones u opiniones sobre acontecimientos de interés público aparecidos en nuestros medios de prensa en los últimos tiempos rasgan esporádicamente el denso velo del secretismo que durante décadas ha impedido un desempeño más eficaz de la prensa cubana.
No podía esperarse otra respuesta después de las sesiones del IX Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, donde el “síndrome del silencio” quedó emplazado tanto desde la perspectiva mediática como desde la comunicación institucional y social en general. Y esta vez con la esperanza —renovada cada vez que se les gana una escaramuza a los “secretistas”— de que será una actitud perdurable.
Sin embargo, hay un matiz que a mi modo de ver limita el alcance y la trascendencia de tal ejercicio: los trabajos periodísticos que toman como referente algunos hechos de repercusión social tienen como destino, por regla general, las publicaciones digitales de nuestros medios en INTERNET, los blog y las redes sociales en que se insertan los profesionales de la prensa en Cuba.
