El programa de los transbordadores espaciales, cuyo capítulo concluyó hoy con el aterrizaje del Atlantis en la base de Cabo Cañaveral, en Florida, fue promocionado en sus comienzos como barato, seguro y confiable. Sin embargo, en 30 años costó 196 mil millones de dólares, la vida de 14 astronautas y realizó menos de la mitad de las expediciones prometidas.
El primer vuelo del transbordador de la NASA ocurrió en abril de 1981. Ahora que ha regresado, el Atlantis será, junto con los otros dos transbordadores, una pieza de museo: más caro que cualquier pintura.
De acuerdo con cifras de la NASA y de la Smithsonian Institution ajustadas a los vaivenes de la inflación, Estados Unidos gastó en ese programa más que en el costo combinado de los viajes a la Luna, la creación de la bomba atómica y la construcción del Canal de Panamá.
Quizás ésa fue una de las razones que hace seis años movió al entonces jefe de la NASA, Michael Griffin, a declarar que el programa del transbordador había sido un error.
