Julio Martínez Molina
Al ser entrevistados en el extranjero (sobre todo en los Estados Unidos), algunos artistas cubanos son mucho más amables, dóciles, tímidos que el locutor o periodista televisivo encargado de interrogarlos; e intentan ser conciliadores cuando son inquiridos en torno a los casi ineludibles temas políticos. Otros, en cambio, “pactan” con los presentadores -unos pocos de estos asienten- para esquivar la conflictiva área. Y los menos entran en confrontación. Se encuentran en una encrucijada difícil, pues si impugnan directamente los ítems bloqueo/imperio o defienden con algún fervor la soberanía nacional, peligra el retorno allí, el acuerdo para futuros espectáculos, el acceso a determinados escenarios o círculos.
