No había que ser pitoniso para saber que en cualquier momento el Ministerio de Salud Pública de Cuba nos despertaba un buen día con la mala noticia. Porque bastaba usar la lógica para saberse en el centro del rollo, conociendo de la virulencia de la epidemia en naciones caribeñas vecinas y la aparición de casos en Centroamérica: Cuba quedaba en el corredor de la enfermedad emergente.
Y hoy amanecimos con la mala nueva, sólo que las autoridades sanitarias de la Isla, no conformes con tropezones informativos anteriores, dan vueltas afirmando estar preparadas para detectar el virus de Chikungunya, hasta caer en el párrafo tercero donde, oh, sacrilegio, aparece Cuba al final de una lista de países a los cuáles fue importado el virus del jorobado, que tal es el significado toponímico del raro vocablo, empleado por una etnia africana.
Pero bueno, al grano: Hasta el momento se han detectado en el país seis personas afectadas por el virus de Chikungunya, casi en su totalidad ciudadanos cubanos que han viajado recientemente, y lo hacen con frecuencia, a Haití y República Dominicana.