El 5 de octubre de 1976 un DC-8 de la aerolínea Cubana de Aviación taxea sobre la losa del aeropuerto de Timehri, en Guyana. Es un avión; para el argot cotidiano de la aeronáutica se trata del CU-455, dos letras y tres números apenas, un vuelo que pronto entrará en la historia, una trágica historia…
Son las 10:57 de la mañana del día siguiente cuando la aeronave enfila su nariz al aeródromo de Piarco, en Puerto España. Según la hoja de vuelo llevan 27 minutos de retraso, demora provocada por la espera a integrantes de una delegación oficial de la República Popular Democrática de Corea.










