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| Con su polémico Blurred Lines, Robin Thicke puso alta la varilla con este de muy mal gusto ejemplo de cosificación sexual de la mujer en la música. |
Brincos dieras. Así llevaba por título una de las canciones de la ya fallecida e idolatrada cantante mexicana Jenni Rivera, alguien a quien yo en realidad aborrecía pero que en este tema, ha de reconocerse, dijo bien de esos tipejos que mienten sobre las presuntas relaciones carnales practicadas con alguien del sexo opuesto, con los aparentes objetivos de “engrandecerse”, “masculinizarse” ante los oídos de otros estúpidos embobados con la patraña. Tan despreciables son, digámoslo con ella, como aquellos personajillos que también narran sus relaciones, estas sí reales, con otras, plano a plano.
La mujer, pese a siglos de progresivas conquistas (a la verdad derechos), continúa blasfemada, zaherida, ninguneada, cosificada.
