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La música de René es un puñetazo a la derecha, al imperialismo, a la corrupción y a ciertos reguetoneros que enlodaron la póetica urbana mediante una propuesta enajenante producida en serie para el mercado. |
Daymara Sama Stuart* En una entrevista le preguntaron a René Pérez (Residente), si en algún momento colaboraría con Pitbull. El líder de la popular agrupación boricua Calle 13, autor de ese himno de integración continental titulado
Latinoamérica, contestó con un rotundo NO.
Raudo, aclaró que aunque los medios más frívolos e intelectualmente ineptos dedicados al mundo artístico se empeñaran en encontrarles similitudes (cabeza rapada, tatuajes, irreverencia) él no tenía nada que ver con alguien que solamente dice “1, 2, 3, 4, ¡DALE!”
Y no se equivoca René en su apreciación. Ambos son como la noche y el día. Calle 13 es música urbana de raigambre y compromiso social auténticos; no el “compromiso” falso de los reguetoneros mentirosos que en pleno agosto entran a hoteles del Caribe envueltos en pieles de visón y después dicen que “son del barrio”.
La postura vertical de los puertorriqueños se refleja, entre otras muchas, en las letras de canciones como
Atrévete, a mi juicio un canto a la diversidad sexual;
Calma Pueblo, con polémicos video clip y letra;
Se vale tó;
Vamos a portarnos mal;
Querido FBI, dura crítica a los federales yankis por el asesinato del líder independentista puertorriqueño Filiberto Ojeda…