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| De izquierda a derecha, senador Aecio Neves, el candidato derrotado por Dilma Rousseff en urnas con el respaldo de 54 millones de brasileños, y Michel Temer, el nuevo mandatario tras el golpe. |
En Brasil el neoliberalismo, el imperio, la potencia hegemónica de nuestro continente ha dado un zarpazo más: ha logrado separar de su cargo a la presidenta Dilma Rousseff mediante un golpe orquestado con la complicidad de mayorías legislativas, un buen número de partidos políticos, consorcios financieros y de medios informativos, así como las fuerzas externas de la dependencia y sus aliados internos, encabezados en este caso, ¡qué ironía!, por Fernando Henrique Cardoso.
Ningún delito cometido, argumentos legaloides, acusadores y operadores del golpe evasores de la justicia, autores acusados ellos sí con razón, de delitos comprobados de corrupción, acogidos a la impunidad que brinda un sistema judicial igualmente herido en áreas fundamentales por la corrupción.
















