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| Para el embajador Ron Dermer el ejército israelí aplica en Gaza "inimaginable templanza". Qué otra expresión esperar de quien se precia amigo de uno de los más tenebrosos personajes de la extrema derecha en Estados Unidos |
Robert FiskSé que las fuerzas de defensa israelíes son famosas en la canción y la leyenda. Humanitarias, valerosas, con espíritu de sacrificio, prudentes, dispuestas a dar la vida por los inocentes entre sus enemigos, etc., etc. La novela
Éxodo, de León Uris –ficticio recuento racista del nacimiento de Israel, en el que los árabes rara vez se mencionan si no es acompañados por los adjetivos "mugroso" y "apestoso"–, fue una de las mejores piezas de propaganda sionista-socialista que Israel pudo encontrar. Hasta Ben Gurión estuvo de acuerdo, al llamarla "lo mejor que se ha escrito sobre Israel", aunque tuvo el acierto de negar que esa sarta de tonterías tuviese alguna calidad literaria.
Pero cuando el embajador israelí en Estados Unidos nos dijo (luego de que 2 mil palestinos habían sido asesinados, la mayoría civiles) que el ejército israelí debería recibir el Premio Nobel de la Paz por su "inimaginable templanza" en la guerra de Gaza, tuve que echar un ojo al calendario. ¿Sería 28 de diciembre, tal vez? ¿Sería una especie de broma egregia, tan obscena, tan grotescamente inapropiada, que contenía algún mensaje interno, un resto de verdad que se me había escapado? El Premio Nobel por "inimaginable templanza", según Ron Dermer, tendría que entregarse solemnemente a un ejército al que gran parte del mundo considera culpable de crímenes de guerra.