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Eric NepomucenoPasado mañana es martes. En Brasil, nadie piensa así. Se piensa que pasado mañana es Alemania.
Una amiga me pide mantener serenidad absoluta y explica: los alemanes, aburridos y metódicos, planifican todo. Tienen un esquema perfecto, o casi, para neutralizar a Neymar y, con eso, a la selección brasileña. Ocurre que Neymar, gracias a una entrada criminal de un colombiano desclasificado llamado Zúñiga, se rompió una vértebra y no podrá jugar. En lugar de perder el norte frente a un juego decisivo sin Neymar, dice mi amiga, los brasileños deberían tranquilizarse: los alemanes tenían todo listo para jugar contra él. Sin él, ventaja nuestra.
Puede que sí. Puede que sí. En un Mundial electrizante como éste, cualquier teoría es válida. Pero, ¿y la ausencia de Thiago Silva, gracias a una segunda tarjeta amarilla estúpidamente conquistada y justificadamente aplicada? A ver, a ver.